Durante el Seminario AFoA por sus 80 años, realizado en Posadas y declarado de interés provincial, referentes empresarios, funcionarios nacionales y provinciales, diplomáticos y especialistas analizaron —durante seis paneles— las oportunidades que abre el nuevo escenario global para el sector forestal, la madera, la celulosa, el carbono y la bioeconomía. El consenso atravesó toda la jornada: Argentina ya cuenta con recursos forestales, conocimiento y capital humano; el próximo salto de escala dependerá de construir competitividad sistémica, mejorar infraestructura y logística, generar seguridad jurídica y crear condiciones capaces de atraer inversiones de clase mundial. Las actividades se completaron el sábado 22, con dos visitas técnicas, que permitieron llevar al territorio los principales ejes debat idos durante el seminario y conocer experiencias concretas de producción forestal, innovación e industrialización.

POSADAS, MISIONES. – Ochenta años después de que un grupo de pioneros identificara el extraordinario potencial forestal de la Argentina y decidiera organizarse para desarrollarlo, la Asociación Forestal Argentina (AFoA) celebró su aniversario poniendo la mirada, fundamentalmente, en los próximos años.

Con una convocatoria que reunió en Posadas a más de veinte referentes del sector privado y público, el Seminario 80° Aniversario de AFoA – “Inversiones, Competitividad y Desafío Global” dejó una definición que atravesó mercados internacionales, nuevas inversiones, carbono, infraestructura, logística y realidades productivas regionales: el país ya tiene el recurso forestal y las capacidades para crecer; el desafío es construir las condiciones que permitan transformar ese potencial en industria, exportaciones, empleo y desarrollo.

“Vivimos un momento bisagra en el mundo. La transición hacia una economía descarbonizada y sostenible coloca al sector forestal en el centro de las soluciones”, afirmó Pablo Ruival, presidente de AFoA, durante la apertura. Madera para construcción sustentable, bioenergía, celulosa y papel, captura de carbono y servicios ecosistémicos forman parte de una demanda global que abre una nueva ventana de oportunidad para los países capaces de producir de manera sostenible y competitiva.

Ruival destacó que la Argentina cuenta con condiciones agroecológicas excepcionales, disponibilidad de tierras y capital humano de primer nivel, pero advirtió que para concretar un verdadero salto de escala será necesario avanzar hacia una “competitividad sistémica”, que contemple infraestructura, conectividad logística, seguridad jurídica, desarrollo del mercado interno y condiciones para atraer inversiones de clase mundial.

“Cumplir 80 años no es solo celebrar la longevidad de una institución; es reafirmar nuestra vocación de seguir construyendo país desde los bosques y la industria”, señaló.

La celebración permitió también recuperar el recorrido institucional de AFoA y su participación en la construcción de herramientas colectivas vinculadas con la certificación forestal, a través de CERFOAR y la oficina nacional de FSC; la Mesa Argentina de Carbono; la Red de Manejo del Fuego Rural; la certificación de competencias de trabajadores forestales y la articulación con las entidades de la cadena a través de CONFIAR. El seminario fue, además, declarado de interés provincial por la Cámara de Representantes de Misiones.

EL MUNDO ABRE OPORTUNIDADES: EL DESAFÍO ES PODER COMPETIR

El primer panel, “El Mundo y Argentina”, reunió a Fernando Correa, project manager de ArPulp; Pablo Franzini, vicepresidente del Negocio de Maderas de Arauco y CEO de Arauco Argentina; Enrico Prezio, primer secretario de la Unión Europea en Argentina; y Christoph Neitzel, consejero de Agricultura y Alimentación de la Embajada de Alemania, bajo la moderación de Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación.

Las cuatro exposiciones mostraron mercados muy diferentes, pero convergieron en una misma conclusión: la oportunidad internacional existe; capturarla requiere ser competitivos en toda la cadena.

Correa analizó la profunda reconfiguración del mercado mundial de celulosa y papel y el papel creciente de China, junto con la expansión de nueva capacidad industrial en América Latina. Su planteo puso el foco en una cuestión central: las próximas grandes inversiones ya no se localizarán simplemente donde los árboles crezcan mejor, sino donde todo el sistema sea capaz de entregar fibra a costos competitivos, con suministro confiable, logística, servicios, marco jurídico e infraestructura adecuados.

Para la Argentina, destacó especialmente el potencial asociado a la fibra larga, la flexibilidad para producir distintos productos y la disponibilidad de un recurso competitivo, aunque remarcó que esa ventaja biológica debe estar acompañada por eficiencia en transporte, servicios y logística de salida.

Franzini puso el foco sobre Estados Unidos, al que definió como “la NBA de la madera” por su escala y sofisticación. El país inicia habitualmente alrededor de 1,4 millones de viviendas por año, registra un déficit estimado de entre 1,2 y 4,7 millones de unidades y mueve unos US$ 520.000 millones anuales en remodelación y reparación. A eso se suma un parque habitacional con una antigüedad promedio cercana a los 40 años y una generación de aproximadamente 46 millones de personas nacidas en los años 90 que comienza a ingresar en la etapa de adquisición de vivienda.

Para la producción argentina, señaló, la oportunidad no se limita a madera commodity: puertas, ventanas, molduras, revestimientos, cocinas, mobiliario y componentes para la construcción representan mercados de mayor valor agregado. Pero competir allí requiere calidad, innovación, eficiencia y una cadena logística capaz de medirse con los principales proveedores mundiales.

Desde Europa, Prezio explicó las oportunidades abiertas por el Acuerdo Unión Europea–Mercosur, cuyo pilar comercial comenzó a aplicarse provisoriamente el 1° de mayo de 2026. El acuerdo prevé que el 95,2% de las líneas arancelarias europeas llegue a arancel cero, de manera inmediata o gradual, y abre además oportunidades para abaratar bienes de capital y facilitar nuevas inversiones. El mercado forestoindustrial europeo importó desde fuera del bloque alrededor de 31.000 millones en 2025, mientras que el Mercosur participó con unos 4.000 millones, fundamentalmente provenientes de Brasil, lo que muestra el margen existente para ampliar la presencia argentina.

Neitzel completó la mirada internacional con el caso alemán. Alemania continúa siendo uno de los principales actores mundiales del comercio de productos de madera, aunque en términos de volumen está transitando de exportador neto hacia importador neto. A esto se suman restricciones futuras en la oferta de madera vinculadas, entre otros factores, con sequías y cambio climático. El diplomático destacó oportunidades de cooperación con Argentina en construcción con madera, biorrefinerías, maquinaria y tecnología, así como instrumentos de financiamiento y garantías para facilitar inversiones.

INVERSIÓN Y AGREGADO DE VALOR: CUANDO EL POTENCIAL EMPIEZA A CONVERTIRSE EN ESCALA

El segundo panel trasladó esa discusión global a proyectos concretos. Fernando Correa, Pablo Baldomá, Nicolás Crisp y Adrián Salvatore, representantes de ArPulp, Cambium Build, Acon Timber y Central Puerto, respectivamente, compartieron la experiencia de empresas que ya eligieron o evalúan a la Argentina para desarrollar inversiones industriales. La moderación estuvo a cargo de Mariel Gabur, ministra de Industria, Trabajo y Comercio de Corrientes.

La magnitud de los proyectos presentados —con inversiones ejecutadas y proyectadas que en conjunto superan los US$ 2.500 millones— permitió dimensionar el cambio de escala que podría atravesar la forestoindustria argentina.

Crisp detalló la evolución de Acon Timber en Gobernador Virasoro, cuyo aserradero había sido proyectado inicialmente para consumir entre 600.000 y 650.000 metros cúbicos anuales y actualmente procesa alrededor de 700.000 m³ por año. La línea principal fue dimensionada para alcanzar 1,3 millones de metros cúbicos, aunque el crecimiento dependerá de nuevas inversiones en secado, energía y clasificación. Durante 2025 la compañía instaló siete nuevos secaderos con una inversión aproximada de US$ 7 millones y en 2026 incorporó una nueva línea de finger joint.

El ejecutivo sintetizó uno de los conceptos que reaparecerían durante toda la jornada: “puertas para dentro” la industria puede ser competitiva; el desafío está “puertas para afuera”. La distancia a los puertos, los costos logísticos, los procesos aduaneros, la burocracia y la carga fiscal, así como los tiempos asociados a devoluciones impositivas impactan sobre la rentabilidad y condicionan nuevas etapas de inversión.

Baldomá presentó el proyecto de Cambium Build, orientado a industrializar madera mediante tecnologías de construcción masiva como CLT, avanzando hacia productos de mayor valor agregado y hacia una transformación del modelo tradicional de construcción.

Correa profundizó sobre ArPulp, la proyectada planta de celulosa en Ituzaingó que, por su escala, puede generar un impacto estructural sobre toda la cuenca. Estimó que la futura planta podría demandar alrededor de 5 millones de metros cúbicos de madera y subproductos por año, volumen comparable e incluso superior al consumo forestal actual de toda la provincia de Corrientes. Más allá de la producción de celulosa fluff, Correa remarcó el efecto multiplicador de una inversión de ese tamaño: demanda permanente sobre viveros, silvicultura, cosecha, transporte, servicios, insumos químicos, proveedores tecnológicos y mano de obra especializada.

Por su parte, Salvatore expuso los proyectos de Central Puerto vinculados con el aprovechamiento integral del recurso forestal y nuevas inversiones industriales en Corrientes que está aún en pre-proyecto.

El panel introdujo otra de las conclusiones del seminario: inversiones como las que ya están en marcha no impactan solamente sobre una planta; puede modificar la economía de una cuenca completa y volver a generar valor desde el primer eslabón de la cadena. El mensaje principal es que sector forestal y la industria de la madera deberán adaptarse a lo que requiere esta nueva demanda.

CARBONO: UN NUEVO ACTIVO QUE LOS BOSQUES ARGENTINOS YA PRODUCEN

El tercer panel, dedicado a Mercados de Carbono, reunió a Federico Moyano, director de ProSustentia; Lucía Larrea, directora de Comercialización de Nideport; Sebastián Fragni, director ejecutivo de GMF Latinoamericana; y Silvia Kloster, directora general de Gestión, Desarrollo Sostenible e Innovación de Misiones, con la moderación de Carlos Scarnichia, presidente de AFoA Regional Misiones.

Moyano dimensionó el potencial argentino para el desarrollo de Soluciones Basadas en la Naturaleza (NBS). Bajo un escenario que supone incorporar a proyectos apenas el 10% de las tierras potencialmente disponibles y un precio promedio de US$ 20 por crédito, estimó que el país podría superar los US$ 1.000 millones anuales en ingresos por créditos de carbono durante los próximos 20 años, sin contabilizar las inversiones necesarias para desarrollar esos proyectos. Actualmente existen más de 30 iniciativas NBS en distintas etapas en la Argentina.

Larrea presentó Selva Paranaense Vida Nativa, desarrollado por Nideport en San Pedro, Misiones, un proyecto de conservación verificable sobre 22.878 hectáreas de Selva Paranaense que realizó en 2025 su primera emisión de 137.742 créditos. El modelo combina conservación, restauración, biodiversidad y tecnología aplicada a trazabilidad y monitoreo. Además del carbono, el proyecto protege especies amenazadas, fortalece la resiliencia hídrica y utiliza herramientas satelitales, sensores, drones y sistemas de alerta temprana para convertir la gestión territorial en información auditable.

Fragni planteó una de las definiciones más contundentes de la jornada: “Cada hectárea forestada de este país ya está capturando carbono. Casi ninguna lo está cobrando”.

De acuerdo con estimaciones presentadas por GMF, la Argentina tendría un potencial del orden de 33,5 millones de toneladas de CO? equivalente por año, cuya valorización podría representar unos US$ 335 millones anuales en el mercado voluntario o alrededor de US$ 1.800 millones si pudieran acceder a mercados de cumplimiento.

La diferencia, explicó, no es técnica. Argentina tiene capacidad para generar, medir y certificar esos activos, pero todavía necesita completar el marco que permita ingresar plenamente a mercados regulados vinculados con el Artículo 6 del Acuerdo de París y CORSIA, entre otros mecanismos. “Producimos a 7 dólares. Nos pagan 6. El mundo paga 50. La diferencia no es técnica”, sintetizó.

Fragni introdujo además el potencial del biochar, que permite transformar residuos forestales en remociones de carbono de alta permanencia y abre una nueva oportunidad de valorización de biomasa que actualmente puede tener bajo o nulo valor comercial.

Kloster llevó al panel la experiencia del Programa Jurisdiccional JNR REDD+ de Misiones, desarrollado bajo metodología de Verra para poner en valor la reducción de emisiones derivada de evitar la deforestación y degradación del bosque nativo en todo el territorio provincial. El esquema incluye una estrategia provincial, niveles de referencia, sistemas de medición, reporte y verificación, salvaguardas ambientales y sociales y mecanismos de distribución de beneficios.

El caso muestra la aparición de una nueva comodity y un nuevo mercado, el de créditos de carbono, que puede generar un nuevo negocio o complementar los actuales. Para lograr el potencial que tiene el país, se puso énfasis en la necesidad de presentar las Contribuciones Nacionales Determindas (NDC 3.0) y contar con reglas nacionales claras, articuladas con las provincias y compatibles con los mercados internacionales.

LOGÍSTICA: EL ESLABÓN QUE PUEDE DEFINIR LA COMPETITIVIDAD

El cuarto panel, “Competitividad e Infraestructura Portuaria”, volvió sobre uno de los conceptos que había aparecido transversalmente desde la mañana. Participaron Diego Azqueta, CEO de InterBarge; Federico Fachinello, ministro de Industria de Misiones; y Adolfo Escobar, director de Transporte Fluvial y Puertos de Corrientes, con la moderación de Pablo Ruival.

Para una industria que moviliza productos voluminosos y se encuentra lejos de los grandes mercados internacionales, la logística puede determinar la viabilidad de una exportación.

Escobar señaló que tener un puerto no alcanza por sí solo para construir una cadena competitiva: rutas, terminales, operadores, transporte terrestre y fluvial, costos regulatorios y servicios deben funcionar como un sistema integrado. En ese marco, destacó la necesidad de actualizar el régimen de cabotaje y avanzar con infraestructura portuaria y vial, particularmente en corredores estratégicos como la Ruta Nacional 14.

Azqueta puso el foco en la Hidrovía Paraná–Paraguay y en el transporte fluvial como una oportunidad todavía subutilizada para la forestoindustria. Frente a la alternativa terrestre, destacó su menor consumo de combustible, menores costos operativos y capacidad para transportar grandes volúmenes, y señaló que modificaciones regulatorias y mejoras relativamente acotadas en infraestructura podrían producir reducciones relevantes en los costos.

Fachinello remarcó que la productividad empresarial necesita un entorno que la acompañe: logística, energía, impuestos y financiamiento forman parte de la misma ecuación. También propuso superar la mirada fragmentada de cada provincia y pensar a Misiones, Corrientes y las restantes cuencas como una región productora integrada, capaz de construir una agenda común de competitividad.

En el panel se destacó como fundamental contar con una nueva ley de cabotaje que permita utilizar el transporte fluvial en forma competitiva.

LAS REGIONALES: LA MIRADA DESDE EL TERRITORIO

La realidad de las distintas cuencas productivas fue analizada por Carlos Scarnichia, presidente de AFoA Regional Misiones; Pablo Rigal, presidente de la Regional Corrientes; Fernando Dalla Tea, presidente de la Regional Entre Ríos; y Carlos Urionagüena, presidente de la Regional Delta, bajo la moderación de Mercedes Omeñuka, presidenta de FAIMA.

Las situaciones productivas presentan diferencias, pero los cuatro diagnósticos confluyeron en problemas comunes: mercado interno retraído, rentabilidad primaria deteriorada, estancamiento de nuevas plantaciones, dificultades de financiamiento y necesidad de generar mayor demanda industrial.

Scarnichia advirtió sobre la elevada proporción de plantaciones misioneras que están alcanzando o ya superaron su edad de cosecha, en un contexto donde la falta de nuevas grandes inversiones industriales limita la demanda. Señaló además que la articulación entre madera sólida y madera triturable es indispensable para valorizar integralmente cada árbol y planteó una pregunta central para la provincia: cómo generar condiciones capaces de volver a seducir al capital en un escenario donde Brasil, Paraguay y Corrientes avanzan con proyectos de gran escala.

Rigal puso el foco en Corrientes, donde buena parte de las plantaciones también se encuentra madura y la tasa de nuevas forestaciones permanece baja. La eventual llegada de ArPulp, sostuvo, puede modificar profundamente esa ecuación al incorporar una demanda anual de alrededor de cinco millones de metros cúbicos. El desafío, advirtió, es comenzar ahora a preparar la oferta forestal que requerirán las inversiones de los próximos años.

Desde Entre Ríos, Dalla Tea describió una cuenca fuertemente dependiente del mercado interno, integrada en gran medida por PyMEs y microempresas y afectada por la retracción de la construcción, los costos de energía y combustible y la pérdida de rentabilidad forestal. Al mismo tiempo, destacó el potencial de avanzar hacia mayor remanufactura, productos de ingeniería en madera y mercados externos.

Urionagüena aportó la perspectiva del Delta, una cuenca madura y próxima a grandes centros de consumo e infraestructura portuaria, pero que también enfrenta menor demanda, caída relativa del precio de la madera, dificultades de navegabilidad y dragado, presión tributaria y desafíos para sostener el ritmo de plantación.

El intercambio dejó una reflexión especialmente relevante para el futuro de la actividad: el valor del bosque no se genera solamente desde la plantación, sino desde la demanda que exista al final de la cadena. La silvicultura, la genética y el tipo de materia prima producida deberán alinearse cada vez más con las industrias y mercados que la utilizarán en los próximos años.

POLÍTICAS PÚBLICAS: CONSTRUIR LAS CONDICIONES PARA EL PRÓXIMO CICLO

El cierre político e institucional reunió a Mariel Gabur, ministra de Industria, Trabajo y Comercio de Corrientes; Guillermo Bernaudo, ministro de Producción de Entre Ríos; y Manuel Chiappe, subsecretario de Producción Agropecuaria y Forestal de la Nación, bajo la moderación de Ignacio Méndez, de la Sociedad Rural Argentina.

El intercambio trasladó al terreno de las políticas públicas los planteos acumulados durante toda la jornada: previsibilidad macroeconómica, reducción de costos, infraestructura, logística, desregulación, carga fiscal, financiamiento y articulación entre Nación y provincias.

Chiappe puso en perspectiva la escala de las inversiones expuestas durante el seminario y destacó que los proyectos en marcha y anunciados superan los US$ 2.500 millones, un volumen que consideró un punto de inflexión para la forestoindustria argentina. Desde la visión del Gobierno nacional, sostuvo que el orden macroeconómico, los esquemas de incentivo a las inversiones, la desregulación y los procesos vinculados con rutas, ferrocarriles de carga e hidrovía deben contribuir a generar la previsibilidad que requiere una actividad cuyos ciclos productivos e industriales se miden en décadas.

Las provincias, por su parte, pusieron el foco en la necesidad de coordinar políticas productivas, infraestructura y condiciones tributarias capaces de fortalecer a las empresas instaladas y competir por nuevos proyectos.

El denominador común volvió a ser el planteado al comenzar el seminario: ninguna variable, por sí sola, resolverá la ecuación forestal argentina. El salto requiere una mirada sistémica y una articulación público-privada sostenida en el tiempo, dando especial énfasis en la cooperación entre las provincias.

DEL DEBATE AL TERRITORIO

Las actividades por los 80 años de AFoA se completaron el sábado 22 de agosto con recorridos técnicos por establecimientos forestales e industriales de Misiones y Corrientes, que permitieron llevar al territorio buena parte de los conceptos debatidos durante el seminario.

Los participantes conocieron experiencias vinculadas con mejoramiento genético, producción y manejo silvícola, captura de carbono, transformación industrial de madera y generación de energía a partir de biomasa, con recorridos que incluyeron establecimientos y proyectos de Bosques del Plata, Pomera, GMF Latinoamericana, Acon Timber, FRESA y Central Térmica San Alonso.

En el recorrido asociado a plantaciones de pino, la visita a Bosques del Plata permitió observar el trabajo en genética, producción forestal y manejo orientado a elevar productividad y calidad de la materia prima, para luego trasladar la mirada a la transformación industrial en Acon Timber, una de las inversiones que está redefiniendo la escala del polo forestoindustrial de Gobernador Virasoro.

El segundo circuito puso el foco sobre plantaciones de eucalipto y manejo productivo en Pomera, junto con experiencias vinculadas con soluciones basadas en la naturaleza y carbono, y sobre el aprovechamiento energético de biomasa forestal en FRESA y Central Térmica San Alonso, mostrando en campo cómo los residuos y subproductos pueden reincorporarse a la cadena como energía y valor.

La combinación entre debate estratégico y recorridos técnicos permitió mostrar las dos caras de una misma oportunidad: la Argentina que todavía necesita resolver obstáculos estructurales para competir y tiene una demanda interna caída y la Argentina forestal que, al mismo tiempo, ya está innovando, invirtiendo y demostrando en territorio todo lo que puede hacer.

A ocho décadas de su creación, AFoA reafirmó así una mirada de largo plazo que trasciende el aniversario. El recurso existe. El conocimiento existe. Los mercados internacionales están cambiando y nuevas inversiones comienzan a modificar la escala de la actividad. El desafío hacia adelante será convertir esas ventajas en una estrategia sostenida de competitividad y desarrollo.

“La articulación público-privada es el único camino para transformar el potencial en desarrollo real”, resumió Ruival. Ochenta años después de su nacimiento, el objetivo vuelve a ser el mismo que inspiró a sus fundadores: seguir construyendo país desde los bosques y la industria.

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